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BRMC en entrevista para "Los Inrockuptibles"


(Foto de John Darwin)

"En el camino"
Por Julián Fernández Mouján
www.losinrocks.com


Parece ser una constante en estos tiempos. Proyectos paralelos, cansancio o peleas, algunas bandas no sobreviven a la pérdida de un miembro original, mucho menos si se trata de un trío. Black Rebel Motorcycle Club tuvo su propia tormenta cuando Nick Jago, su baterista original, dejó el grupo. Su lugar lo tomó Leah Shapiro y con ella hicieron Beat The Devil’s Tattoo (2010), disco que vienen a presentar esta semana. Antes de su tercera visita a nuestro país, Robert Levon Been habló de esas turbulencias y los trece años de una banda que sigue en la ruta.

Ya pasaron diez años desde su primer disco. ¿Cómo ves esas primeras épocas de la banda hoy?
Es como un álbum familiar: un montón de fotos que, en vez de mirarlas, las estás escuchando. Me trae muchos recuerdos y es un poco extraño también. Cada disco es así: el primero, el segundo… son como capítulos de nuestras vidas.

Tocan con Peter (Hayes) hace un montón de tiempo, el es como tu familia.
Si, de hecho, hace unos días fue nuestro aniversario número trece, de cuando tocamos por primera vez. Ya pasaron trece años, es una locura.

¿Y cómo lo festejaron?
Zapamos un poco en la noche de Halloween, éramos veinte en mi casa. Enchufamos todos los equipos en el living y sentimos lo mismo que cuando empezamos. Nos entusiasmamos tanto que terminamos tocando por horas. Varios niños tocaban la puerta pidiendo caramelos, pensaban que estábamos haciendo una fiesta por Halloween. La elección era caramelos o rock and roll. (risas)

Hablando de familia, cambiaron de baterista. ¿Cómo fue que Leah Shapiro se convirtió en un miembro más de Black Rebel Motorcycle Club?
Tomó un poco de tiempo, somos un poco sentimentales. Nick era un hermano para nosotros y lo queremos mucho, empezamos un largo camino juntos…
Tuvimos que ajustarnos musicalmente con Leah y ver quiénes somos, también como personas, juntos. Ahora, ella es una parte muy importante de la banda. Es como mi hermana menor y uno de los mejores músicos con los que haya tocado. Empujó a la banda a un nivel al que siempre habíamos soñado llegar, somos muy afortunados de tener una nueva chance, no muchas bandas tienen la oportunidad.

¿La conocían hace mucho tiempo?
En la época que estábamos haciendo Baby 81, en una gira por los Estados Unidos, ella estaba tocando la batería en una banda que se llama Dead Combo: dos amigos nuestros que suelen tocar en vivo con una batería electrónica, son una banda muy buena. Ella apareció un día con ellos porque estaban probando cosas y querían tener a un verdadero baterista tocando. Fue realmente increíble, te volaban la cabeza. Verla tocar era realmente cautivante: una combinación de energía y concentración que nunca había visto en un baterista, menos en una baterista mujer.

Es un instrumento tan físico, uno no suele ver eso muy seguido. Nos encantó su performance y cuando terminamos de tocar con Nick, ella era la única persona en la que pensamos, no teníamos ningún plan B o C… o D. Era ella. Para ser honesto, al principio, cuando Leah todavía no estaba decidida a unirse, pudo haber sido el fin de la banda. No teníamos el ánimo para probar músicos adecuadamente, hacer audiciones y todo eso, estábamos bastante tristes en ese momento.

Ya estuvieron un par de veces en Argentina, tocaron en un festival y en un concierto más íntimo. ¿Qué te acordás de esos shows y tus anteriores visitas a nuestro país?
Es distinto tocar en Sudamérica y especialmente en Argentina. Hay mucha más pasión por el rock que en otras partes del mundo: hay mucho sentimiento, corazón y emoción. Nosotros tratamos de dar mucho desde el escenario pero no siempre obtenemos algo a cambio. La de ustedes es una cultura de fiesta que involucra mucha pasión en lo que tiene que ver con la comunidad, la cultura, la política, los partidos de fútbol, el rock, lo que sea. Hay una unidad y un espíritu que el resto del mundo no tiene. Es uno de los mejores lugares del mundo para tocar. Y no lo estoy diciendo porque estoy hablando con ustedes (risas). Mucha gente de muchas partes del mundo lo dice, tengo que darles crédito por eso. Está bueno que podamos volver allá.

He paseado bastante en Buenos Aires. Salimos mucho a tomar unos tragos, a cenar afuera. Probamos fantásticas carnes y vinos, la comida allá es increíble. Fui un tiempo por mi cuenta de vacaciones, el verano pasado, para escapar un poco de Los Ángeles. Me gustó estar allá sin tener que tocar. Una hermosa ciudad.

¿Y qué te gusta hacer en tu tiempo libre cuando no estás de gira o trabajando en tu música?
Normalmente me gusta saltar desde lugares altos. Hago cosas como sky diving o bungee jumping, situaciones donde la adrenalina llama.

Tal vez buscando reemplazar la energía de un recital…
Si, que no se corte. (risas) Nos gusta viajar, incluso cuando no estamos tocando. Fuimos a Camboya el mes pasado y anduvimos en moto por la selva, sólo por diversión. En realidad, no andábamos en moto cuando empezamos la banda ni le pusimos así a la banda porque fuera lo que estábamos haciendo en ese momento, simplemente pensamos que sonaba bien. No éramos tan viajeros cuando arrancamos, nos hicimos adictos estando en la ruta. Agarrar una moto en un área del mundo donde nunca habías estado o un lugar que nunca habías visto antes es una de las cosas más divertidas del mundo, lo mejor que he hecho aparte de tocar. Podés sentirlo mejor de esa manera antes que subirte a un auto. Cuatro ruedas mueven el cuerpo, dos ruedas mueven el alma.

Black Rebel Motorcycle Club en vivo el martes 8 y el miércoles 9 a las 21 en Niceto Club, Niceto Vega 5510.


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