round minus
round plus

¿QUE PASO CON EL ROCK?

RESEÑA TRANSCRITA DESDE REVISTA ROCKDELUX.

Por Guillermo Z. Del Aguila.

Practicante del rock’n’roll como religión y aferrada a la corriente de sus guitarras, la banda sensación del momento ya ha sido coronada como “salvadora del rock’n’roll”. Por una vez, podemos disfrutar del hype en tiempo real, porque este trio californiano pisará este mes de marzo nuestros escenarios: el día 4 en Barcelona (Razzmatazz 3) y el 5 en Madrid (Moby Dick).

Seguramente debió ser un sueño para muchos ejecutivos discográficos encontrarse a Black Rebel Motorcycle Club (BRMC) sobre los escenarios de Los Ángeles. Tres jovencitos (no pasan de los 24 años), Peter Hayes (voz, guitarra y bajo) Robert Turner (voz, bajo y guitarra) y Nick Jago (batería), con una imagen atractiva: chicos rebeldes de buena familia Vestidos de cuero negro, envueltos en una aureola misteriosa pseudoespiritual y con una energía que satisface el rock autentico más crudo (efectos baratos pero potentes), la moderna ruidosidad pop shoegazer e incluso el rock psicodélico siniestro. Engancha hasta el nombre, tomado de la banda de motoristas de Marlon Brando en la película “El Salvaje”, dirigida por Laslo Benedek en 1953. Además en la Costa Este ya se empezaban a mover The Strokes.

BRMC (dos amigos del instituto que buscaron un batería) se formaron en San Francisco, pero tuvieron que emigrar en busca de fortuna. “Nos quedamos sin un duro –explica Robert Turner-. Además allí la gente era mucho más fría con nosotros. En Los Ángeles les fueron más receptivos” Incluso tenían una maqueta con trece canciones grabada en 1999. “Odio que la llamen ‘demo`. En realidad fue un álbum con trece canciones que autoeditamos en San Francisco. Hicimos quinientas copias que se distribuyeron entre los amigos y la gente que nos seguía en los conciertos. Prácticamente no salió de un circulo muy cerrado”. Algo sí que debió de escapar porque, como una mancha de aceite, la reputación de la banda fue extendiéndose por la industria (no sólo gracias a la demo: se hicieron un nombre en el circuito de conciertos Los Ángeles a base de tocar continuamente). The Dandy Warhols (y recientemente Guide by Voices) los adoptaron de gira, mientras que en Gran Bretaña (como siempre, el eco de estas cosas llega antes allí y sale amplificado) Noel Galleger, Jonny Marr y hasta el mismísimo Jim Reid cantaban sus alabanzas. O al menos de eso se encargaron en Virgin: “Odio usar los nombres de esta gente. Es verdad que les gustamos y que nos invitan a tocar con ellos (Oasis por ejemplo, los escogieron como teloneros en su reciente concierto benéfico en el Roya Albert Hall), pero no me gusta utilizarlos de esa manera”.

Cinco temas de esa grabación primeriza acabaron tal cual en el álbum de debut, “Black Rebel Motorcycle Club” (editado por Virgin en abril de 2001 en Estados Unidos y a principios de 2002 en Europa): “Love Burns”, “Red Eyes And Tears”, “Too Real”, “White Palms”… “No tiene sentido intentar repetir las cosas; esas canciones ya estaban grabadas”. En lo musical tras una primera mirada, la referencia es obvia son The Jesus And Mary Chain (tambien en lo visual, por cierto). Con algo más de atención se observan muchos más detalles de anglofilia: ellos mismos confiesan una adolescencia escuchando a Ride (“Puede decirse que cambiaron mi vida”, confirma Robert), algo hay de los primeros pasos de The Verve y de la saga Spacemen 3-Spiritualized y no sería extrañar una infancia crecida con la psicodelia oscura de Echo & The Bunnymen, Psichedelic Furs o Love And Rockets. O sea, que volvemos a lo mismo: The Velvet Underground y Stooges. “Cuando nos comparan con bandas realmente buenas nos halaga, pero a veces se trata de grupos que no nos gustan tanto, como Swervedriver, o que ni siquiera conocemos, como ocurre con Loop”.

En cuanto a las letras, abundan las imágenes religiosas. Discutir sobre la posible religiosidad de BRMC con Robert Turner por teléfono resulta casi imposible. Además de la arrastrada vocalización de la Costa Oeste y una pesadez lingual propia de un narcoléptico, su escasa elocuencia acaba enfangada en tópicos y razonamientos en espiral. Conclusión: que perece que no son excesivamente religiosos, pero tampoco irreverentes. Así que hablemos directamente de The Call, porque en verdad el apellido Turner esta sacado del personaje de Mick Jagger en la película “Performance” (Nicholas Roeg, 1970) y Robert es el hijo de Michael Been, lider de The Call, aquel grupo de épico rock “cristiano” de los ochenta (precisamente en el candelero hace poco porque Al Gore utilizó “Let The Day Begin” en su campaña presidencial) que nunca llego a la altura de The Church, ni tan siquiera a la de Immaculate Fools o The Silencers. ¿Te gustan The Call? (una suave risita resignada parece salpicar de marrón a mis antepasados). “Es una relación amor-odio, como puedes imaginarte. Se trata de algo que constantemente ha estado ahí, pero siempre he querido apartarme de eso”. Sin embargo, en el álbum de The Beggars (editado por Island en 1995), su padre producía y participaba en la composición… “Era la banda de otros tios; yo tocaba con ellos, éramos muy jóvenes”.

Plantearle la acusación de revisionismo tampoco le despierta: “¿‘Revival`? No sé, yo lo veo más como continuación: retomar un sonido que no debe ser perdido y llevarlo mas hacia delante. No tiene sentido repetir algo como se hacía tal y como en su momento hace quince años o los que sean”. Y no sirve de mucho hablar de las discográficas y tratar de entrar en el debate de las multinacionales: “Si podemos hacer las cosas bien… ¿por qué no hacerlas directamente? Hay que pagar el alquiler… Personalmente, no respeto a las independientes tanto como otra gente…”. Parece ser que ficharon con Virgin porque les garantizaba absoluta libertad creativa y un apoyo total. Desde luego, el trabajo de promoción a sido encomiable, primero en Estado Unidos y ahora en Europa, siempre construyendo una reputación desde el underground. Pese a todo, como siempre que se habla mucho y bien de algo detrás de lo cual se puede oler el dinero, es inevitable que se cree un hype (sobre todo en Gran Bretaña, donde tienen enamorada a la prensa desde finales del año pasado), provocando el consiguiente rechazo que estas cosas suelen tener en los foros más “auténticos” de la independencia (además, como el caso de The Strokes, se trata de un grupo de ascensión meteórica u hay padre “influyente”). “Toda esta atención me parece bien, nos ayuda. Es un rollo esto de la prensa. Siempre dicen lo mismo: nos comparan con The Jesus And Mary Chain sin tener en cuenta tantas otras cosas. Pero ante eso no podemos hacer nada. A la larga, es algo que no podemos controlar…”. Y tal y tal… En cuanto a lo del padre, qué duda cabe de que siempre viene bien tener a alguien detrás que sabe de qué va el asunto y ha pasado por eso.

Lo realmente importante es que aquí hay calidad. El álbum es, sobre todo el tridente inicial – “Love Burns”, “Red Eyes And Tears” y “Whatever Happened To My Rock’n’Roll (Punk Song)”-, un mordisco de rock’n’roll que escapa de la maraña de obvias referencias como un soplo de aire refrescante. BRMC son arte, intensidad y trascendencia. Sólo esa pretensión ya merece aplauso en estos tiempos en que el un-metal o el rap-rock parece ser las únicas opciones eléctricas de la musica comercial del momento (hasta el ‘NME` recurre a volcarse con el emocore con tal de salvar la inteligencia perdida del rock de guitarras). Éste es un disco que se pregunta qué pasó con “su” (¿nuestro?) rock’n’roll y que además da respuestas convincentes: una sección rítmica que late dentro de la caja torácica (y la pélvica, ¡qué bajos!) y un motor guitarrero de gran cilindrada inyectado directamente en el torrente sanguíneo. Riffs de alto octanaje y estribillos con gran adherencia. Además, su directo (se esconden tras una sombra de flashes y una bruma de focos) se sostiene: “En realidad, el álbum esta grabado prácticamente en directo. No tendría sentido si luego no pudiéramos reproducirlo sobre un escenario”. Por cierto, en su reciente gira británica el batería ha sido Peter Salisbury (The Verve), debido a unos problemas de visado de Nick Jago.


REBELION A LA VENTA

“El publico joven ansía algo con ‘actitud` y, créeme, estos tíos la tienen; son sus propios patrones, y me encantan por eso. Lo que me atrae es lo poco que tiene que ver con lo que está pasando con el rock ahora mismo. Creo que la música rock esta encallada y busca héroes que sean un poco más rebeldes e independientes. Que no basen su sonido en lo que ha estado sonando en la radio hace media hora”. Así hablaba para el ‘San Francisco Weekly` en junio del año pasado Tony Berg, vicepresidente de los A&R de Virgin y responsable de que Black Rebel Motorcycle Club ficharan con una multinacional que les garantizaba absoluta libertad creativa, plasmada en el álbum debut “Black Rebel Motorcycle Club”. En el ultimo intento de tener una conversación interesante con Robert Turner, le pregunto frente a que se rebelan concretamente. Empieza a decir no sé qué del inconformismo de los Hell’s Angels, de aprovechar y disfrutar el momento, de una visión de la vida… salpicado con numerosos “no sé si puedo explicarlo”… Seguro Tony Berg si que podría responder algo mas elaborado. Le imagino sonríete de gusto. Y a su contable también.


MARZO DE 2002